El Colegio de Enfermería de Burgos, apoya la equiparación de las condiciones laborales de las enfermeras y enfermeros dependientes de la Gerencia de Servicios Sociales (GSS), con las enfermeras del Sacyl.

El colegio oficial de Enfermería de Burgos quiere manifestar su absoluto rechazo y preocupación por las condiciones laborales que tienen los compañeros que trabajan en la GSS.

La Gerencia de Servicios Sociales tiene dificultades para encontrar profesionales para hacer sustituciones por las condiciones laborales y retributivas que ofrece, por la inoperancia o ausencia de bolsas de empleo, porque este trabajo no obtiene el reconocimiento profesional debido y por la falta de implementación de la Carrera Profesional.

Esta situación deriva en gran medida de la separación que existe entre los servicios sociales y la atención sanitaria en Castilla y León al ser dirigidos por Consejerías diferentes. Esta situación es casi excepcional en España, con la excepción de Galicia, Comunidad Valenciana, Canarias y Castilla y León. Esto a pesar de que en nuestra Comunidad Autónoma se está desarrollando la continuidad de cuidados sanitarios, a través de las “Unidades de Convalecencia Sociosanitaria” en centros residenciales de personas mayores propios de la Gerencia de Servicios Sociales, a través de un convenio de colaboración entre la Gerencia Regional de Salud y la Gerencia de Servicios Sociales,

Hoy en día estas unidades están funcionando para que las personas en situación de dependencia, con un proceso crónico de enfermedad o una patología asociada al envejecimiento reciba -una vez que está estable y a su salida del hospital- cuidados sanitarios de forma continuada, mientras logra su recuperación o rehabilitación, siendo derivadas desde los hospitales de referencia. Son éstos quienes valoran la necesidad, y realizan la solicitud para su ingreso en una Unidad de Convalecencia Sociosanitaria durante su recuperación. Por lo tanto, funcionalmente realizan las mismas competencias que el personal sanitario del Sacyl, y sin embargo distamos mucho en sus condiciones laborales.

Consideramos que, puesto que es un problema reiterativo, no resuelto y que se agrava con el tiempo, se tendría que resolver, y no amparase como único argumento en que su marco regulador es del Convenio Colectivo para el Personal Laboral de la Administración General de la Comunidad de Castilla y León y Organismos Autónomos dependientes de ésta.

Esta situación se puede regular y modificar, si hay voluntad para ello. De hecho, su marco regulador se ha modificado en varias ocasiones.  Comenzaron siendo personal adscrito al INSERSO. La asunción de transferencias de la Administración Central por la Comunidad Autónoma, aconsejó la creación de una estructura administrativa acorde con sus necesidades, que permitiera un desarrollo adecuado en traspaso de competencias de la Administración Central a la Autonómica. Se creó la Gerencia de Servicios Sociales de Castilla y León como organismo autónomo de carácter administrativo, dotado de personalidad jurídica propia y plena capacidad de obrar, al que corresponde la ejecución de las competencias de administración y gestión de los centros, servicios y programas sociales que le encomiende la Junta de Castilla y León. Por lo tanto, pasaron a ser personal dependiente de la Gerencia de Servicios Sociales y adscritos a la Consejería de Sanidad y Bienestar Social en el año de 1996.

En el año 2003 se crea la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades y adscriben a la misma a la Gerencia de Servicios Sociales de Castilla y León, para el desarrollo de las funciones que tiene encomendadas en materia de servicios sociales. Con esta exposición queremos remarcar la posibilidad de modificar la adscripción a otra Consejería y/o las condiciones laborales.

Como personal sanitario en su quehacer cotidiano, han padecido estos cambios de consejerías que los han limitado en el desarrollo de su carrera profesional y en la falta de reconocimiento retributivo en las diferentes negociaciones del Convenio Colectivo para el personal Laboral de nuestra comunidad.

Los otros perjuicios que hay que puntualizar son:

– Condiciones retributivas.

– En el convenio regulador del personal laboral, no se contempla una ponderación de las noches trabajadas que aminore su cómputo anual como recomienda el Instituto Nacional de Seguridad, Salud y Bienestar en el Trabajo. Por el contrario, si se contempla para el personal estatutario y funcionario de nuestra Comunidad Autónoma. Con una diferencia media anual de 150 horas. Apróx.

– Así mismo, el pasado año una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (TSJCyL) reconocía como tiempo trabajado el que dedican las enfermeras a la continuidad asistencial. Este hecho tampoco ha tenido ningún reconocimiento en su cómputo anual de horas, cosa que la Consejería de Sanidad, reconoce como tiempo trabajado y efectivo.

Falta de implementación de la Carrera Profesional, que sí está desarrollada para el personal estatutario. El derecho a la carrera administrativa se configura por el Estatuto Básico del Empleado Público (en sus versiones de 2007 y 2015) como un derecho individual de los empleados públicos, al establecer en su artículo 14 el derecho de estos «a la progresión en la carrera profesional y promoción interna según principios constitucionales de igualdad, mérito y capacidad mediante la implantación de sistemas objetivos y transparentes de evaluación», lo que incluye el derecho a la promoción mediante el acceso a puestos de trabajo de igual o nivel superior a través de concurso de méritos (art. 16).

– El tiempo trabajado para esta Gerencia solo puntúa un 50% en los procesos selectivos de nuestra Comunidad Autónoma para otras Consejerías. Un ejemplo lo encontramos en la última convocatoria del Sacyl para la categoría de enfermería. Sin embargo, en otras Comunidades Autónomas como Osakidetza, la puntuación para bolsas de empleo o para las ofertas públicas de empleo es igual para una misma categoría, siempre y cuando sea trabajador en el ámbito de la administración autonómica dentro de la misma categoría profesional. No se debe diferenciar la valoración de la experiencia entre Administración y Organismos Autónomos de Castilla y León, o en cualquiera de las otras Administraciones Públicas.

La Administración hace caso omiso a este problema y al hecho de que de ellos depende el que se preste una asistencia de calidad y que se cuiden unas condiciones de igualdad para su personal. Esto es un problema serio, en el que la Administración Autonómica tiene su parte de responsabilidad, al consentir que sigan en unas condiciones de precariedad respecto a otros cuerpos de la Administración Autonómica.

Es paradójico que se quiera potenciar e incrementar el número de plazas de atención sociosanitaria al paciente crónico y personas en situación de dependencia; en centros que dependen de la Gerencia de Servicios Sociales, sin tener resuelta esta situación de falta de personal sanitario. Se dan situaciones contradictorias, como que ingresen usuarios a este tipo de plazas y no tengan el personal sanitario adecuado porque no encuentran profesionales que estén interesados en trabajar en esas condiciones laborales.

Uno de los aspectos que hemos valorado como negativo a la hora de su mejora, es que son un colectivo pequeño que no ha tenido excesivo peso en las negociaciones de su Convenio Colectivo. Esto les deja en una situación de indefensión y limitación.

Consideramos que, desde la Consejería de Presidencia, tienen que revertir esta situación mediante propuestas claras de equiparación, ya que dicho Convenio se establece entre la Administración General de la Comunidad de Castilla y León y los organismos autónomos dependientes de ésta, y los representantes sociales del personal laboral. No se puede permitir que la administración autonómica siga eludiendo su responsabilidad y que tenga uno de las peores ratios de residentes por enfermera, siendo el colectivo de enfermería el peor pagado de todo el país dentro de la Administración Pública. Esta situación es bochornosa, y que no estén dentro del sistema del Sacyl también.

No podemos olvidar el papel fundamental que desempeña la enfermería en el cuidado de nuestros mayores y en el desarrollo de la red socio sanitaría, atendiendo usuarios derivados de la red hospitalaria del Sacyl para su recuperación, realizando una continuidad de cuidados.

 

Este escrito se ha dirigido en estos términos a la Dirección General de la Función Pública

 

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